Delfín Prats: el enorme poeta cubano apagado por el régimen

Delfín Prats en 1968 con su poemario "Lenguaje de mudos" ganó el premio David de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Sin embargo, la obra fue censurada y el libro, convertido en pulpa. Prats volvió a publicar en Cuba en 1987 cuando apareció "Para festejar el ascenso de Ícaro", que ganó el Premio Nacional de la Crítica. Otros poemarios suyos son: "El esplendor y el caos" y "Aguas".

Delfín Prats: el enorme poeta cubano apagado por el régimen

El ámbito intelectual cubano cada año está pendiente de la entrega de los premios nacionales que reconocen la obra de la vida de escritores, historiadores, gente del teatro, la música, la danza. Sin embargo, para todos el de más peso suele ser el Premio Nacional de Literatura, que ha sufrido en carne propia una larga lista de injusticias y hasta ajusticiamientos por parte del régimen de La Habana.

Razones extra literarias han marcado el desarrollo de esta competencia a la que se llega completamente en desigualdad de condiciones. Aunque las provincias y las instituciones del país nominan, es un jurado seleccionado por el Ministerio de Cultura el que finalmente decide.

Los premios nacionales de literatura han tenido desde el comienzo unas tres etapas. Una primera en la que fueron distinguidos los creadores con mayor apego a la Revolución y sus canciones de gesta. Una segunda en la que de golpe y porrazo se saldaron viejas deudas y se distinguieron nombres reivindicados por el tiempo y una tercera, la actual, en la que predomina la incertidumbre por varios motivos. Muchos de los galardonados más recientes tienen una obra de menos peso que otros que han quedado en el olvido y que difícilmente ocupen el lugar que merecen.

Para la próxima entrega los nominados al lauro son los autores Delfín Prats, Luis Álvarez Álvarez, Margarita Ma­teo Palmer, Lina de Feria, Eugenio Her­nán­dez Espinosa y Waldo Leyva.

La mayoría coincide en que sería un acto de justicia concederlo al poeta Delfín Prats nacido el 14 de diciembre de 1945, en La Cuaba, Holguín.

Pero Delfín Prats, nunca se ha plegado a las élites intelectuales de la Política Cultural de la Revolución y se ha mantenido aislado de todo el circo mediático de la Cuba de Fidel Castro, además de ser objeto de referencia de los escritores del exilio por los abusos a los que fue sometido en los días de mayor represión por parte de la dictadura.

Delfín es para el régimen un sobreviviente con muy malos recuerdos. Una obra que al ser mayormente difundida como parte del Premio Nacional de Literatura traerá consigo su inexorable vínculo con una vida que la oficialidad cubana no quiere compartir con aquellos que hasta hoy no la conocen.

Por eso cualquiera de los nominados podrá alzarse con el premio y parece una vez más muy poco probable que sea el propio Delfín Prats quien lo gane.

A manera de antídoto, desde su Holguín, anticipados o resignados, en Ediciones La Luz, preparan la publicación de la poesía completa de Delfín Prats, una manera de burlar el cerco para quien si es profeta al menos en su tierra.

Con información de Granma.

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