El Bolívar indigente

El Bolívar indigente

Venezuela – En el año 1.999 cuando comenzó Hugo Chávez a mandar en Venezuela, su moneda el Bolívar equivalía a BsF 0,57 por $1 (esa cifra expresada en bolívares antes de la reconversión monetaria del mal llamado Bolívar Fuerte sería en bolívares antiguos Bs 573,88 por cada $1). A Chávez se le ocurrió en el 2008 la genial idea de quitarle 3 ceros a las cifras expresadas en Bolívares para maquillar a los ojos de todo el mundo el gran declive de la moneda que se avecinaba, devaluación sin razón pues el país gozó de la mayor bonanza petrolera de la historia de la cual solo quedan las letras pues los números desaparecieron en los bolsillos de los corruptos boliburgueses rojos rojitos que tienen secuestrados los diferentes poderes y organismos de la “república”.

Los venezolanos eran reconocidos en muchas ciudades extranjeras no solo por su acento sino por una frase que se le escuchaba mucho a los turistas venezolanos en esa época pre-Chávez, la famosa frase “está barato, deme dos”, eso lo decían los venezolanos con un barril de petróleo a $10, el barril llegó a estar a $120 y rondó los $100 por mucho tiempo, entonces era para que Venezuela fuese mucho más que Dubai pero en el Caribe, en vez de eso se convirtió en algo peor que Haití.

Ese fue uno de los mayores logros de la “Revolución Bonita” de Hugo Chávez Frías y ahora continuada por el ilegítimo de Nicolás Maduro y su banda de ladrones chavista y madurista.

Las revoluciones comunistas se caracterizan por el color rojo, color que adoptan como bandera de su “revolución” y de su partido, rojo como sus números en deficit en muchos de los sectores que son la base para que un país avance, lamentablemente también rojo como la sangre derramada de inocentes asesinados en su camino para lograr su objetivo principal el cual es que el país arda en un rojo fuego infernal bajo el látigo de un dictador. El pueblo se sumerge en un infierno producto de que ellos y sus allegados estén en lo más alto de un sistema corrupto disfrutando de grandes riquezas, todo un paraíso terrenal el cual solo se mantiene pisando con bota militar a los civiles de a pie.