En la Democracia no siempre se gana, por eso hay que saber perder.

En la Democracia no siempre se gana, por eso hay que saber perder.

Hace dos días tuvimos las elecciones presidenciales después de una campaña plagada de insultos, acusaciones, discusiones, y muchas cosas más, donde los dos candidatos que se disputaban la presidencia distaban mucho de ser perfectos. Ambos tenían aspectos malos y cuestionables, pero había que escoger entre uno de los dos.

Teníamos que votar y elegir entre Hillary Clinton y Donald Trump. Uno de los dos ganaría las elecciones y se convertiría en presidente electo de Estados Unidos. Las elecciones estaban muy parejas, aunque las encuestas pronosticaban el triunfo de Hillary Clinton por una pequeña diferencia.

Y ejercimos nuestro derecho a votar y se contaron los votos de todos sin la más mínima queja de fraude o manipulación, y el conteo final le dio la victoria a Donald J. Trump lo que causó sorpresa en mucha gente, porque no era lo que las encuestas pronosticaban. Muchos también se irritaron porque la victoria fue para un candidato que ellos no apoyaban, que había dicho cosas que habían molestado a muchas personas y que no era el que ellos querían.

Pero no debemos olvidar que las encuestas son una estimación del resultado de un evento, basado en una pequeña muestra y utilizando metodologías que se consideran probadas. Pero no son infalibles. Las encuestas han fallado muchas veces y seguirán fallando porque la certeza solo se obtiene cuando la muestra es igual al 100% de la población, y eso sólo sucede en las elecciones cuando se cuenta el 100% de los votos..

Fallaron en Nicaragua cuando Violeta Chamorro ganó las elecciones a pesar de que las encuestas indicaban que perdería, el Chicago Daily Tribune dio por ganadas las elecciones a Thomas E. Dewey sobre Harry S. Truman en 1948 y hasta lo publicó en la primera plana, pero Truman ganó. Recientemente en Gran Bretaña, las encuestas pronosticaban que el Brexit perdería, sin embargo el Brexit ganó y Gran Bretaña está en el proceso para abandonar  la Unión Europea.

El martes pasado, las encuestas volvieron a fallar, y cuando se pronosticaba el triunfo de Hillary Clinton, Donald Trump resultó ser el ganador y se convirtió en el presidente electo de Estados Unidos.

Ahora surgen las protestas de los que no querían que ganara Trump. Protestan en varias partes de New York, en Connecticut, California, Philadelphia, Washington, Boston, Seattle, Oakland y Los Ángeles. Y otros se dedican a llenarnos de mensajes y stickers por las redes sociales, también rechazando los resultados.

Pero se protesta porque Donald Trump ganó en unas elecciones realizadas conforme a la ley, sin el más mínimo asomo de fraude. Ganó Trump porque obtuvo más del mínimo de votos electorales requeridos para ganar, porque muchos ciudadanos libre y democráticamente le dieron su voto.

Entonces, cuando dicen “Trump no es mi presidente” están rechazando la democracia que es una de las cosas que ha hecho grande a Estados Unidos.

Muchos no quieren a Trump y otros se preguntan ¿Y ahora qué? Yo les digo, Donald Trump ganó las elecciones aunque muchos no lo quieran y aunque muchos no hayan votado por él. Pero hubo muchos que sí lo quieren y que sí votaron por él y aunque a algunos no le guste, obtuvo los votos electorales necesarios. Donald Trump será el presidente número 45 de Estados Unidos.

Los que organizan las protestas no tienen razón. Sean los del movimiento “Black lives matter” o sean jóvenes socialistas que apoyan a Bernie Sanders, o sean mexicanos o indocumentados de otros países que temen ser deportados. Si queremos vivir en un país que es ejemplo de democracia para el mundo, tenemos aceptar lo que la democracia implica.

En la democracia se compite por el poder, y cuando dos personas compiten hay un ganador y un perdedor y se respeta el resultado aunque no sea el que hubiéramos querido. En democracia hay que saber ganar y hay que saber perder. En este caso yo les digo a los que protestan, que tienen que aceptar la derrota en vez de protestar porque ninguna protesta va a cambiar el resultado de las elecciones.

Y como referencia cito partes del discurso pronunciado ayer por Hillary Clinton, con gran estilo y con la más pura tradición democrática: “Anoche felicité a Donald Trump y le ofrecí trabajar con él para el bien de nuestro país”.

Y continúo citando: “Hemos visto que nuestra nación está más dividida de lo que pensamos. Pero yo todavía creo en los Estados Unidos, y siempre lo haré. Y si ustedes lo hacen, entonces deben aceptar el resultado y mirar hacia el futuro. Donald Trump va a ser nuestro presidente. Le debemos a él una mente abierta y darle la oportunidad de ser nuestro líder. Nuestra democracia constitucional consagra una transferencia pacífica del poder”.

Y a mis amigos cubanos, que luchamos porque en Cuba tengamos el derecho a tener elecciones libres y podamos elegir a nuestros gobernantes solo les pregunto ¿Qué moral tenemos de pedir eso para nuestro país cuando lo rechazamos aquí en Estados Unidos?

Para terminar aclaro: Yo no voté por Donald Trump, pero creo en la democracia, y Donald Trump a partir del 20 de Enero, un día después de mi cumpleaños, será mi presidente, el presidente de todos los que tenemos la ciudadanía del país más grande del mundo.