La Libertad y la Justicia Social no son mutuamente excluyentes por Jorge Ros

La Libertad y la Justicia Social no son mutuamente excluyentes por Jorge Ros

Por fin, desde que llegó al poder por la enfermedad de su hermano, Raúl Castro está en la posibilidad de tomar decisiones sin que nadie se le oponga. Ahora sí es el Jefe único y supremo de Cuba. Solo tiene que decir “Hágase” y se hará.

Y a Raúl Castro no se le deben olvidar que muchos intelectuales revolucionarios cubanos han pedido cambios y sobre todo las palabras de Silvio Rodríguez en la gira que realizó por los barrios de cuba y se percató de cómo vivía la gente y declaró “esto está mucho más jodido de lo que yo creía”.

Eso quiere decir que ya el propio Silvio Rodríguez creía que las cosas no estaban tan bien como las pintaban, sino que se sorprendió del lamentable estado en que estaba el país y notó que hacer cambios era indispensable. Pudo ver con sus propios ojos el fracaso de la revolución que el sistema trata de presentar como un triunfo.

Murió Fidel, la revolución agoniza y en su agonía está arrastrando al pueblo que ve que los problemas se multiplican, las soluciones no llegan, que estudiar no conduce a nada y que solo ve en el éxodo la solución de sus problemas.

Y Raúl Castro, aunque no tiene la inteligencia y el carisma que tenía su hermano, no es bobo. Él sabe lo que está mal y sabe los cambios que tiene que hacer pero hasta ahora no ha tenido los “riñones” para hacerlo. Solo se muestra firme para reprimir las protestas, acosar y detener a los disidentes pero le tiembla para ir a la raíz de los problemas.

Hoy más que nunca es imprescindible que el último Castro de la Sierra Maestra resuelva el tinglado económico en que la revolución ha enredado a Cuba. Que sea hombre y se atreva a cambiar de fondo y con la mayor rapidez posible todo lo malo que la revolución hereda. Que permita a los cubanos opinar libremente y que escuche sus opiniones y haga cambios.

Si se abre la economía al sector privado, se promueve la inversión privada, se permite la libertad de expresión y se deja de reprimir, no implica abandonar el acceso de los niños a una educación ni el acceso del pueblo a una adecuada atención médica. Muchos países lo hacen sin reprimir las libertades y sin considerar que el Dictador en jefe es infalible. La verdad es de todos, como cuando en 1997, cinco valientes cometieron la osadía de decir que la Patria era de todos y fueron reprimidos por eso.

Y sabe de sobra que tenían y tienen toda la razón. Sus planteamientos siguen vigentes porque la Libertad y la Justicia Social no son mutuamente excluyentes.

Usted sabe lo que tiene que hacer. ¿Tiene los “riñones” para hacerlo? ¿O demostrará con su inacción que todo lo que le cuelga solo es de adorno?