La necesaria unidad de la oposición cubana.

La necesaria unidad de la oposición cubana.

Tristemente se nota más un divorcio entre las diferentes organizaciones que representan a la oposición cubana contra el castrismo. Cada una va por su lado. Algunas han encontrado apoyo en algunas organizaciones históricas del exilio y a cambio de su apoyo, han adoptado sus posiciones.

Aclaro que cada quien es libre de pensar como quiera. Eso es la libertad. Pero lo asombroso es que la discrepancia y el tema de discusión no es sobre el objetivo que se persigue , sino sobre  la forma de cómo lograrlo. El objetivo es el mismo y es común: lograr un cambio en Cuba.

Cuando se plantea el cambio para Cuba, hay un factor que divide a las organizaciones y es la visión de su plan.

Unas tienen una visión de futuro, es decir, trabajan para crear la cuba del futuro. Su primera prioridad es lograr una Cuba libre, donde se respeten los derechos humanos y que genere oportunidades para que los cubanos puedan progresar en su país para que no tengan que buscar esas oportunidades fuera de su país.

Otras tienen una visión enfocada más al pasado. Para ellas lo más importante es “vengar” las vejaciones del pasado, meter en la cárcel a los castristas que estuvieron involucrados en hechos contra los opositores, devolver las propiedades que fueron confiscadas a sus propietarios originales y hablan de restablecer la vigencia de la constitución de 1940.

Es evidente que las personas cuyas propiedades fueron confiscadas merecen ser compensadas. También es evidente que aquellos que cometieron delitos y abusos de poder contra los opositores deben ser sometidos a juicio pero respetando el debido proceso. Es obvio que el pasado no se puede olvidar y que debe normar el diseño de la Cuba del futuro.

Pero también es evidente que el pasado  no lo podemos cambiar porque ya pasó. Solo podemos vivir el presente y construir la Cuba libre y democrática del futuro. Cuba es hoy un país quebrado y no sustentable y debemos hacer los cambios para convertirla en un país que genere riqueza. Solo generando riqueza podremos reparar el lamentable estado de la infraestructura que el país tiene, y solo generando recursos se podrá plantear un sistema para compensar las expropiaciones realizadas.

Y también resulta obvio que necesitamos lograr los cambios democráticos para que Cuba vuelva a tener un gobierno basado en tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) independientes entre sí. Y sólo cuando tengamos establecido un poder judicial consistente e independiente podremos pensar en someter a juicio a las personas que sean acusadas por haber cometido delitos que impliquen un castigo, pero siempre sometidas a un debido proceso.

Esto implica que la constitución castrista en vigor y las leyes que emanan de la misma, requerirán ser cambiadas por leyes modernas que garanticen y promuevan el desarrollo, la propiedad privada, la creación y el desarrollo de  empresas sustentables y por supuesto, asegurando un total respeto a los Derechos Humanos universales sin interpretaciones que no representan el espíritu con el que fueron establecidos.

Por eso hay redactar una nueva y moderna constitución, que seguramente reflejará el espíritu de la Constitución de 1940, pero que tiene que tomar en cuenta que vivimos en el siglo XXI. La nueva constitución tendrá que reflejar los aspectos de la vida moderna de hoy. No olvidar que la Constitución de 1940 se escribió hace 77 años en los que el mundo ha cambiado significativamente.

Y mientras eso sucede, Cuba no puede quedar sin leyes que garanticen un mínimo orden. Por eso se deberá modificar la constitución actual y vivir con ella en lo que se establece el nuevo marco legal.

Asimismo, hay que pensar en la Cuba del Siglo XXI y no querer regresar a la Cuba de 1959 que no solo ya no existe, sino que hubiera cambiado profundamente porque todo en esta vida evoluciona y mejora.

Por eso debemos dejar de discutir sobre lo que hizo Obama o confiar en lo que haga Trump. El problema de Cuba es de los cubanos y tenemos que resolverlo adecuándonos a las condiciones existentes en el presente. Eso nos divide y nos quita fuerza. Necesitamos una oposición fuerte y unida para poder retar a un castrismo que se ha venido debilitando con los años.

Unámonos en lo esencial, independientemente de la individualidad de cada organización. No nos critiquemos  ni nos ataquemos. Nuestros enemigos no son las otras organizaciones opositoras si no los castristas que hoy ocupan el poder en Cuba.

Trabajemos juntos por el objetivo común: Lograr una Cuba libre y Democrática.